Con esta exposición de fotografías de Lucas Distéfano y Livio Javier Giordano, acompañadas por la cadencia de los haikus de Marisa Negri, damos por inaugurado un nuevo espacio de la galería: la micro-sala vidriera . Sabemos la importancia de las primeras impresiones y nos enorgullece enormemente que sean ellos tres nuestros emisarios. Sobre todo, nos hace felices haber dado con esta combinación luminosa, con el abordaje que cada uno supo darle a la problemática de la cotidianeidad revisitada y con el hallazgo de un soplo de intuición fuera del tiempo, esto que reconocemos hoy como un verdadero satori.

Las calles del microcentro porteño, como cada día, son testigos del avance silencioso de las luces y las sombras. Los edificios con sus ventanales aparecen como el canal de transmisión de algunos haces de luz que con el pasar de las horas describen un recorrido. Estamos frente al derrotero de un rayo, de los lugares y personas a donde éstos pueden incidir, reflejar, refractar. Hablo de un mar indefinido de gente que cruza esos recorridos de luz, sin darse cuenta, para que de pronto algo nuevo y diferente pase. En otros términos, tenemos el paisaje de Tigre, con sus frondosos verdes que ya no prometen mas recorrido que el presente, en capas de hojas, en la densidad del verde húmedo. Y la bruma del delta, como una entidad, se hace presente cuando un haz de luz logra colarse.

En las piezas de Distéfano y Giordano existe un común denominador, a pesar de emprender cada uno un viaje por tierras diferentes -el delta del Tigre, uno; la city porteña, el otro. Vemos que concurre la necesidad de detener el curso artificial de lo cotidiano a partir de potenciar un elemento fundamental en la visión, que también es sinónimo de conocimiento: la luz. En ocasiones podemos pensar que algo de todo esto está trucado o editado posteriormente, pero no. Justamente, las obras desafían aquello que sabemos del hacer digital, del simulacro y, al mismo tiempo, ponen en evidencia una operación olvidada, pero sumamente necesaria: la crítica, la detención de un momento para su inspección.

Pareciera que en ambos haría falta esperar al milagro, haría falta la magia de un instante. Porque esta todo allí, a la percepción de cualquiera, son instantes de una magia profunda y al mismo tiempo de un acceso irrestricto. En cualquier momento podríamos nosotros encontrarnos con un haz de luz que se pronuncia y nos mire a los ojos.

Mariana Rodríguez Iglesias, 2008

 

 

LUCAS DISTÉFANO, LIVIO JAVIER GIORDANO
Satori

MARISA NEGRI
Haikus


1 de agosto a 29 de agosto de 2008
August 1st, 2008 to August 29th, 2008



 

HAIKUS by Marisa Negri

una mirada
se gesta entre las sombras
la luz que somos
fin de jornada
las luces originan
espejos tenues
rumor de agua
un zumbido de insectos
traza la siesta
roce vegetal
el brillo del deseo
sobre nosotros

 

 
© 2007. MasottaTorres