Rosebud, llegamos.
Atrás, el desierto
(no el desierto implacable
sino ese desierto familiar, el de las películas
ese desierto de las dos de la tarde
de cada domingo)
hay dos álamos, dos torres
que forman como un portal a ambos lados de la ruta
dos rascacielos de Manhattan
siglos antes de Manhattan
(hojas inmóviles y brillantes)
los miro, y un poco asustan
hay polvo de otras épocas en esas copas erizadas
los pasamos y veo cómo se alejan
por el espejo
más tarde la visión se hizo familiar:
lejos, en el horizonte, tras los frutales
se yerguen melancólicos
o meta-melancólicos
como ruinas ya olvidadas
por generaciones totalmente olvidadas
y que yo ahora descubro y nombro
después paramos en un camino lateral
a la sombra,
comemos

el silencio es...
una torcaza canta...

una hoja se mueve en el camino...
el sol siempre, siempre...

la beso, nos besamos
y la brisa entra por mi ventana
y sale por la de ella
acaricia el panel de instrumentos
y se mete entre nosotros
de pronto levanto la cabeza
espío a ver si el camino sigue desierto
veo muchos sauces,
al fondo: el Empire State de la tristeza
nos mira
vuelvo a besarla
y a acariciarla
y de a poco nos envuelve algo
algo como de viento
y de olor a pasto recién cortado
es ridículo, pero es como tomar Nesquik
cuando volvía del colegio
la miro a ella a los ojos
trato de buscar su verdadero nombre
pero sé que no me importa y que no quiero
encontrar su verdadero nombre

más tarde nos dormimos un rato
después enciendo el auto
volvemos a la ruta
otra vez la misma confianza:
pensé que habíamos llegado, pero no
el verde se acaba y lentamente
vuelve el desierto
una vez más
en el espejo se ve la última copa
del último álamo...
el último de los rascacielos preindustriales
se fue.
... ..
... ..
... ..
(el silencio de la ruta)


Javier Lodeiro, Setiembre 2008

 

 

JAVIER LODEIRO
Rosebud

5 de setiembre a 4 de octubre de 2008
September 5th, 2008 to October 4th, 2008





LODEIRO BY LODEIRO

Si bien detrás de la colección de elementos heterogéneos que componen mis obras sí hay una pauta que los interconecta y les da sentido, ésta no configura un escenario que busque hablar a la razón. Jamás trabajo con la idea de transmitir un mensaje.

La selección de esos elementos es marcadamente subjetiva, condición reforzada por dos hechos: primero por mi formación como pintor, que se llevó a cabo lejos de los ámbitos habituales en los que se desarrolla la carrera de un artista; segundo, e íntimamente ligado con lo anterior, por la influencia intelectual y espiritual de disciplinas artísticas ajenas a la plástica. Mis pasiones personales (La literatura, la música, la historia... y una modestísima aproximación a la metafísica) son las formadoras principales del universo de donde extraigo mis creaciones.

Suelo pensar en mis cuadros en términos de “poema visual” o “canción que se ve”, mientras que la forma resultante como medio de expresión, o el "estilo", es más que nada el producto de un proceso largo y marcadamente solitario de selección/adaptación a ciertos medios de producción.

Me interesa la inmediatez de la respuesta generada por el primer contacto con la obra. El análisis posterior (o el programa anterior) no me interesa como parte ni como complemento de la obra, aunque seguramente me resulte ameno hablar de lo que hago. En palabras de un amigo: “(en un entorno en el que predominan las propuestas artísticas que se justifican a sí mismas mediante programas racionales) ...Javier Lodeiro intenta poner delante de nuestros ojos, siquiera por un instante, imágenes que nos hablen antes de que tengamos tiempo de inventar un lenguaje para entenderlas.”

 


 
© 2007. MasottaTorres