BRUMA MORGANA

(Miguel Ronsino y las apariciones de la pintura).

Miguel Ronsino, a través de una escritura pictórica inconfundible, se adentra en sensibilidades difusas y definidas a un mismo tiempo. Es como si la pintura le permitiera vincular tópicos considerados tradicionalmente como opuestos. Él vincula, con toda delicadeza, la bruma y lo delimitado, posibilitando que frondosos follajes acicalen elementos únicos que escapan a la voracidad del todo. A su pintura la mueve un aparecer de las cosas donde las consideraciones estables poco importan. Ese aparecer es de un espíritu barroco inestimable, sumamente denso y vívido, sin concesiones a la división.

Su obra semeja un altar a la unidad del todo. Sin embargo, en la inmensidad se huele el protagonismo de algunos sujetos incandescentes. Aves o cascadas, por ejemplo, exhalan un rumor propio que los distingue y subraya. Un rumor inalterable y exquisito: alquimista; tan oriental y místico, como profano y terrestre. Miguel, que conoce la universalidad honda de la poíesis, sabe, también, la condición estrictamente inescrutable del lenguaje. Tal arcanidad, tan propia a la pintura genuina, nos conduce por tonalidades y sentimientos que sólo percibe quien se anima a ver con todo el peso de la mirada. Tibios celestes, verdes existenciales, negros rocosos o alaridos fulgurantes en el blanco del plomo, cortejan la invocación de un arbolario real e imaginario donde podrían convivir cactáceas y helechos, o musgos con claveles. Es así que el aliento barroco acaricia una sensibilidad decimonónica cercana al romanticismo que expresaran los revolucionarios plenos; pienso en el ser tortuoso emparentado a las valquirias y a los nibelungos, vaporizado en las ánimas de los amorosos falansterios emplazados en el corazón de bosques pantagruélicos. Se trata de un ser espiritual, distanciado de la razón acartonada. Un ser pleno de matices, digno de la invención de nuevas lunas y pigmentarias; un ente flotante y aledaño, pictórico.

Pero es en el aparecer donde reside la clave interpretativa del inquietante mundo de Miguel Ronsino. Según la enciclopedia Salvat en su edición de 1969 -edición que prosigue los cánones del siglo XVIII, es decir, con artículos firmados por reconocidos académicos y eruditos- la transliteración del griego phantasma viene a significar, en primer término, aparición. En este sentido las presentes pinturas, caracterizadas por una fragilidad sensual intransigente, aparecen; son, etimológicamente, fantasmas: apariciones intrigantes de pincelada sutil y etérea. Rememoran ciertas visiones que cautivan la espiritualidad perenne. Me recuerdan al espejismo Fata Morgana: quizá el más resonante entre las antiguas mentalidades, para quienes ese preciso fenómeno, observable, por ejemplo, en el estrecho de Mesina, era responsabilidad de un hada. Estas piezas reviven la suntuosa elegancia de lo inconcebible, hacen justicia a lo nebuloso y distorsionado. Es por ello que la bruma, como espacio carente de límites, se impone. Es una bruma clarividente y mágica: de espectros, una bruma Morgana.

Miguel Ángel Rodríguez

 

MIGUEL RONSINO
Lisérgico pastoril

15 de octubre de 2009 a 4 de diciembre de 2009
October 15th, 2009 to December 4th, 2009



 

Las pinturas del artista MIGUEL RONSINO que la galería MASOTTATORRES Arte Contemporáneo presenta hasta el 27 de noviembre son un universo barroco fantasmal donde todos los cuentos infantiles pueden suceder haciendo que lleguemos casi inocentemente a introducirnos en abismos donde lo terrible y lo ingenuo se entrecruzan y forman un territorio nuevo para habitar con un estado de la conciencia diferente.

Son imágenes de ácidos místicos, llenas de misterio, con una superacumulación de materiales y que mediante un abanico de cientos de colores se arman capas sobre capas de sentido y de imagen, de mundos superpuestos que se van atravesando y modificando. Son pinturas que hablan de otras realidades posibles, cada una es un núcleo de sentido que desde mundos aparentemente ingenuos nos llevan a profundidades que no pensábamos alcanzar con la primer mirada. Como sucede cuando el arte tiene mayúsculas Ronsino tiene algo para decirnos y su palabra en esta oportunidad tiene relación con el estar del hombre en su ser, entre medio de lo que llamamos realidad y la vida misteriosa, fantasmal, incierta pero atractiva que parece ser este estar nuestro en el universo.

Damián Masotta

 
© 2007. MasottaTorres