Jovencitas Mojadas es la ópera prima de Lucia Galli. Se trata de una serie de 11 fotografías de mujeres sobre fondo negro. Ellas están en mallas de unos estampados imposibles, anticuados, incluso varios de ellos muy poco sentadores. Las vemos evidentemente mojadas, algunas más que otras. Estas jóvenes húmedas que se aferran casi con miedo a la pared no son actrices, ni modelos, en fin, no son figuras impersonales cumpliendo un rol: son todas amigas de Lucía convocadas por ella a formar parte de esta serie que es un canto a la abulia, al mismo tiempo que se burla de sí misma.

Me apresuro y declaro que si bien a simple vista domina la variedad, hay algo, sin embargo, que todas ellas comparten: son una misma versión lacónicamente estilizada de Lucia. Porque propone y dispone del cuerpo de ellas cuando las tiene delante de su cámara. Ejerce a voluntad el capricho del pelo y cuerpo mojados, del vestuario y la nada misma en la postura. Sugiere con voz firme –abandona así por un momento su dulce y persistente vacilación- que ninguna emoción se deje ver cuando dispare la foto. Es ella en ellas, y no otras, la Jovencita Mojada que nos mira.

Si dije antes que esta serie de fotos son la poesía de lo abúlico, es para, al instante, contrarrestar otra idea fuerte y medular de esta obra: la burla. En su literalidad, el título hace agua. Son jovencitas, sí, y están mojadas. Presupone un espectador estafado que se aproxima desde la promesa del título. Es además, una obra que podemos leer en clave obstinadamente literal. O podemos zambullirnos en aguas agitadas, más profundas y tanto más húmedas.

Jovencitas Mojadas es una obra que fuerza la erótica -de la percepción- en más de un sentido: nos sugiere la libre entrega a la apreciación de aquello que está en la superficie, desentendiéndonos sanamente de toda labor interpretativa. Promete un erotismo imposible. Nos exige poner en práctica nuestra capacidad sensual, al mismo tiempo que a partir de todo lo arriba mencionado abre una pequeña rendija por donde escapar a lo concreto.

Abrirse paso dentro de esa rendija es un opción entre miles, a tomar o dejar, sabiendo que nunca podríamos volver a ver Jovencitas Mojadas sin ser, de una manera u otra, empapados por una belleza sutilmente frágil, delicada, abúlica.

Mariana Rodríguez Iglesias, 2008

 

LUCIA GALLI
Jovencitas Mojadas


11 de junio de 2008 a 25 de julio de 2008
June 11th, 2008 to July 25th, 2008



 

 

 

 
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